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ALGUNAS EXPERIENCIAS DE NUESTRA HISTORIA
(Del Cuaderno No. 1 de “Sobre
Algunos Problemas De Organización Que Consideró
El Comando Central”
Por Mandato del Comando Central de las FPL
Farabundo Martí. MARCIAL, 1er Responsable del
Comando Central. Junio 1982)
...
Y
en esto el Partido Comunista de El Salvador, su
actual dirigencia (no quiero hablar de todo el
PCS), se ha caracterizado por ser maestros del
maniobrerismo parlamentario y burgués, que lo
utilizan en toda su actuación; ya sea en sus
reuniones bilaterales, ya sea en el
convencimiento hacia una persona, hacia el
conjunto y los aliados.
El maniobrerismo burgués, su cálculo, su
concepto todavía no correcto de lo que es la
unidad del pueblo en función de los intereses
del proletariado, sino la unidad del pueblo como
algo tradicional, con un concepto cuantitativo,
que mientras más grande es, por ese hecho es
mejor; aunque se sacrifiquen los principios del
proletariado con tal de formar "una pelota bien
grande" en manos de una parte de la burguesía.
Este concepto, el PCS todavía no lo ha depurado
del todo. Su aparente sinceridad en la
autocrítica es de un estilo tal que le sirve
para dejar las raíces de los errores siempre
vivas, que no queden desacreditadas las raíces
de los errores y así en cualquier coyuntura
poder actuar similarmente. Para dejar bien a las
claras ese método deformado de autocrítica, me
voy a referir a la Guerra con Honduras, como un
ejemplo.
En esa ocasión, los que considerábamos como una
traición al proletariado internacional y al
campesinado, al proletariado y al estudiantado
salvadoreño y hondureño la teoría de la defensa
de la patria salvadoreña, desarrollamos una
oposición fuerte y muy aguda dentro del partido,
en contra de la línea que tomó la mayoría
derechista de la dirección del Partido Comunista
Salvadoreño. Esta tomó la línea de fortalecer el
esquema y la organización de "Unidad Nacional",
que promovió el General Sánchez Hernández en ese
momento. El Presidente Sánchez Hernández convocó
a todas las "fuerzas vivas", incluyendo a las
organizaciones populares, para darle base social
a la agresión militar que en esos momentos se
preparaba contra Honduras. El Presidente del
régimen tiránico y agresor planteó la necesidad
de formar la unidad nacional en ese "momento de
emergencia y peligro
para la patria".
Esa unidad nacional significaría que la lucha de
clases interna que en esos momentos estaba
bastante aguda debía de aplacarse. Que los
patronos dijeran que iban a disminuir sus
agresiones contra "sus" trabajadores y que los
trabajadores se comprometieran a no hacer
ninguna huelga, ninguna petición de aumento de
salario, ninguna petición de clase y que
cesarían sus agitaciones políticas.
La mayoría derechista de la Comisión Política
del Partido Comunista de El Salvador
inmediatamente tomó el acuerdo de adherirse a
ese llamamiento de Unidad Nacional", porque daba
la posibilidad, decían, de unir a todo el pueblo
por la paz.
Hay una cosa interesante: el oportunismo casi
nunca trata de presentarse como tal, sino que
teoriza, trata de adornarse, de echarse una
capita de azúcar, para que las masas pueden
tragarse las orientaciones oportunistas. De lo
contrario no se las tragarían. En esa
oportunidad, sus tesis las plantearon
teóricamente, fundamentadas, "basadas en el
Marxismo", con un enfoque de clase. Decían: En
la guerra hay dos bandos: los dos obedecen a
intereses de clases; Sánchez Hernández está por
los industriales y los industriales no quieren
perder el mercado de Honduras porque allí tienen
80 millones de dólares anuales, en el mercado
más grande que tienen en Centro América y una
guerra podría hacerlos perder y se
resquebrajaría el Mercado Común Centroamericano,
y eso no conviene a los industriales. Es un
grupo que se opone a la guerra. A ese grupo es
al que representa Sánchez Hernández y son los
que están por la Paz. En cambio, están por la
guerra los terratenientes, porque ya es
demasiada presión interna del campesinado, y se
está radicalizando mucha por no tener tierra.
Los terratenientes no quieren hacer una reforma
agraria en El Salvador, no quieran dar la tierra
y quieren la tierra Hondureña para resolver dos
cosas: El problema de presión demográfica y el
problema social de la reforma agraria, para los
campesinos de El Salvador. Y lo quieren hacer a
base de las tierras hondureñas.
Como vemos, aquí hay dos posiciones radicalmente
distintas: Los que quieren la guerra y que están
capitaneados por Medrando y los que quieren la
paz, que están capitaneados por el General
Sánchez Hernández. Nosotros apoyamos a Sánchez
Hernández para preservar la paz y para luchar
contra los guerreristas, como quien dice, las
palomas contra los halcones; y la cosa resultó
al revés: se metieron de cabeza en el apoyo a la
reaccionaria política de la "defensa de la
patria", incluso le dieron a todas las células,
y a todas las organizaciones de masas la tarea
de incorporarse a los grupos de defensa civil.
En ellos estaban los de ORDEN. Entonces,
formaron unidad con los de ORDEN, que dirigía
Medrano, en cada cuadra, multi-familiar, barrio,
etc. para controlar que la gente
disciplinadamente cumpliera con las órdenes de
los militares.
Andaban de cuarto en cuarto, de casa en casa,
viendo que no se tuvieron encendidas las luces y
que estuvieran las cortinas bien cerradas. Y el
que no cumpliera, el vecino que dejara las
cortinas descorridas, ese era un anti-patria, y
lo denunciaban por estar a favor de los
hondureños, dándoles puntos de referencia para
el bombardeo aéreo.
Otra tarea: Fue lograr el mayor número de
dulces y abastecimientos para llevarles a los
soldados de Medrano a Ocotepeque o del Diablo
Velázquez. Consideraban que no era buen
miembro de la Asociación de Mujeres u otra de
masas, si no se hacia eso y ponían como ejemplo
de ser buen miembro del partido, a quien llevara
chicles a los soldados defensores, es decir se
metieron de lleno al asunto de la defensa de la
patria. Pero eso no fue lo fundamental, sino que
lo fundamental fue haber engañado a la clase
obrera. Un conocido miembro derechista de la
Dirección del PCS planteó en una reunión muy
grande que se preparó la interfederación de
trabajadores (FUSS-FESTIAVTSES): "Nada ha sido
dado sin lucha en el camino sindical. Nosotros
lo que hemos logrado ha sido a base de
sacrificios. Aquí se ha derramado mucha sangre
de compañeros obreros por conquistar el fuerro
sindical, la libertad sindical, la ley para las
huelgas, etc.; que no son perfectas, pero son
conquistas que han costado sangre. ¿ Qué
pasará sí la burguesía Hondureña lograra imponer
su régimen en El Salvador ? Ustedes perderían
las conquistas que han logrado".
El engaño a la clase para uncirla a la agresiva
política de la burguesía era bien evidente.
Después, ante la lucha ideológica fuerte, ante
la critica contra esa línea y ante el
desenmascaramiento de que igual había sido el
papel de los partidos oportunistas de la II
Internacional, que habían lanzado obreros contra
obreros en defensa de su propia burguesía en la
primera Guerra Mundial y ante las evidencias
aplastantes de su traición a los principios del
Internaciona-lismo proletario, no tuvieron otro
camino que hacerse una "autocrítica".
Pero ¿ Qué tipo de autocrítica ? Decían:
“Ustedes tienen razón, hemos cometido el error
de apoyar la línea de unidad nacional de Sánchez
Hernández, pero fue ‘por falta de información’
cuando tomamos esa línea, no nos habíamos dado
cuenta que ya los industriales y los
terratenientes se habían puesto de acuerdo en
impulsar una misma línea agresiva, en impulsar
la guerra. Ese fue nuestro error, falta de
información". De tal manera, no lo veían
sino que lo adornaban.
La dirección de derecha del PCS nunca ha
reconocido a fondo su política oportunista, sus
autocríticas son siempre calculadas, tácticas
para resguardar el fondo y las raíces de los
errores. Con la admisión autocrítica trataban de
ocultar la esencia del oportunismo, mediante un
reconocimiento torcido autocrítico. Trataban de
mantener vivas las raíces de los errores, para
no extirparlas totalmente y para no tomar una
línea correcta. Ese estilo, ellos lo siguen
utilizando en su autocrítica. Por ejemplo para
ellos decir Guerra Prolongada es un error. La
guerra comenzó, según ellos cuando se comenzaron
a incorporar a la misma; con ese recurso, quedan
condonados todos los años, 8 años de su política
oportunista de la década del 70 y su política
reaccionaria contra las guerrillas, e incluso
las delaciones masivas. En sus autocríticas todo
eso queda justificada y tratan de fabricar la
historia de otra manera. Por ejemplo dicen que
el 28 de febrero de 1977, fue el día en que
"finalmente el pueblo a base de su propia acción
y experiencia pudo convencerse de que el camino
de las elecciones estaba agotado", y que era
necesario tomar el camino de la lucha armada.
Adornan así toda su política oportunista y
antiguerrillera de los años 70, tratando de
justificarla con el argumento de que la
participación en las elecciones había sido buena
porque "habían llevado al pueblo a la
frustración". Los revolucio-narios, desde
1970 mostramos, con el avance de la lucha
armada, que la burguesía utilizando todo ese
enorme andamiaje de la saturadora propaganda,
que se hace en las elecciones en ese juego
electoral y que ya sabemos sus resultados,
siempre engaña a una gran proporción de masas.
Ellos se jactaban sus 300 mil votos, emitidos en
el carrusel de toda la propaganda que alrededor
de las elecciones había logrado, sin ganar el
gobierno y volvían a levantar ilusiones y falsas
esperanzas en un pueblo, que ya realmente
hubiera ganado mucho de haberlo enfilado sin
vacilaciones en la estrategia política militar,
como las FPL lo estaba haciendo.
Sin embargo en 1977, después de la masacre del
28 de febrero; hasta entonces,
dicen ellos,
"el pueblo pudo darse cuenta de que ya no había
otro camino"; y que es bueno que se reconozca
que otras organizaciones desde antes habían
empezado a decir lo mismo, pero que según ellos,
hasta entonces se dieron las condiciones masivas
para que éste pueblo pudiera volcarse a favor de
la lucha armada.
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